Esta es una
mañana pero no una mañana como cualquier otra. Hoy es un día que no se volverá
a repetir: 12-12-12 . Todo el mundo espera algo bueno de este día, y yo,
también. Me visto y voy a desayunar y como no tengo demasiado tiempo, solo tomo
un vaso de leche con cacao. Me pinto los ojos, me pongo la mochila y salgo a la
calle dispuesta a empezar el día. Espero a mis amigas Blanca y Ariadna pero, como de costumbre, llegan
tarde. Llegamos al insti en dos
minutos, ya que yo vivo muy cerca (desde el patio se puede ver mi balcón
trasero). A primera hora me toca francés, y eso me pone de buen humor. A la
hora del patio me encuentro a Lucas en la taquilla, y le da un libro a Ariadna.
-Memorias de
Idhún-dice Lucas con una amplia sonrisa.-Yo ya he empezado el tercero.
-Gracias,
¿cuándo hay que ir a devolverlo.-le pregunta Ariadna.
-No lo sé,
porque alguien-digo mirando a Lucas- ha perdido el punto de libro con la fecha.
-Bueno,
cuando quedan tres días para devolverlo, los de la biblioteca te envían un
correo.-Aclara Blanca.
-¡Ah bueno!
Entonces no pasa nada.-dice Lucas.
Entonces pasa
un chico y me dice:
-Lucas tiene
novia.
Entonces
empiezo a sentir un vacío. Como si una bombilla que a duras penas brillara,
acabara por apagarse. Y mi cara se vuelve inexpresiva. Lucas me devuelve a la realidad:
-Bueno me voy, que tengo que comprarle crêpes a Alicia.
-Ah vale. bueno, ¡ya nos veremos! Adiós.
Nos abrazamos, y se va. Sonrío y las tres nos dirigimos a nuestro sitio: el hall del insti.
Durante la mañana sigo con mi mezcla de sentimientos de rabia, enfado y sobretodo tristeza, y me pregunto si era esa la "sorpresa" que hoy me aguardaba.
A las dos y media vuelvo a casa y comemos mi madre y yo solas.
-¿Cómo te ha ido hoy el día, cielo?-Pregunta mi madre
-Ah, como siempre.-Cambio de tema- ¿Sabes? Ya he descubierto otro libro para leerme. Donde los árboles cantan.
-¿Otro más?- Me pregunta.
Yo asiento mientras me como el plato de pollo y al acabar hago los deberes de inglés. De repente me llaman al móvil, es Lucas:
-Hola-Contesto con voz triste
-¡Hola! ¿puedes quedar? -pregunta.
-¿Ahora? Bueno... sí ya he acabado toda la tarea.
-¡Genial! es que no quiero hacer atletismo y bueno, te he llamado. ¿Cuál es el número del portal?
-Ya te espero por la calle. bueno, ¡hasta ahora!
Cuelgo y me siento relajada, como si me hubiesen quitado un peso de encima. Cojo a mi perro y le digo a mi padre (que hoy está en casa) que voy a darle un buen paseo.
Me encuentro con Lucas y pensamos donde podemos "escaparnos". Decidimos ir a comprar galletas de chocolate a un supermercado cercano a casa y nos quedamos por el barrio. Me lo paso muy bien, como si nunca hubiese pasado nada.
Nos cruzamos con otro perro y el mio se tira, y yo con una galleta en la boca, le digo a Lucas que me coja el paquete de galletas de la mano, para agarrar bien la correa de mi perro, pero muerde la galleta de mi boca, tanto, que nuestros labios se juntan y nos besamos. Sin duda, el mejor beso-galleta de mi vida... Pero vuelvo a la realidad cuando mi perro vuelve a tirar de mi, aunque siga en mi nube "happy flowers". Nos acabamos las galletas y para entonces tengo que volver a casa de mi "largo paseo" y él tiene que volver al polideportivo dónde lo pasaran a buscar. Le pregunto que si es verdad que si tiene novia y me dice que sí, pero no importa, ya no importa nada. Y ,e voy corriendo a casa.
En casa me escabullo diciendo que he estado de "tarde de marujeo" con Sergio y me voy a dormir pronto, pensando en qué va a pasar.
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